El alcalde admite por segunda vez que existe corrupción en la alcaldía, denuncia que hay servidores públicos que le hurtan al municipio, pero lo que sabe y no lo admite, es que esa gente fue contratada por él mismo; son gente de su confianza y aún así se niega a obedecer la Ley de Fiscalización ¡Andamos mal!
